Ateneo Paraguayo                 

 

 

La más antigua Escuela de Artes del Paraguay

La Revista del Instituto Paraguayo, de prestigio continental, fue la mejor publicación paraguaya de su tiempo. En su conjunto, los 64 números (muchos de ellos diseñados al estilo Art Nouveau en consonancia con las tendencias estéticas de la época) constituye hoy una preciada pieza de colección bibliográfica paraguaya.

Expresión cabal del Ateneo fueron sus publicaciones, durante los tres periodos de su historia: las del Ateneo decimonónico (1883-1889), las del Instituto y el Gimnasio Paraguayos (1895 – 1933), y nuevamente las publicaciones del reestructurado Ateneo Paraguayo (1933), que surge como la fusión del Instituto y el Gimnasio.

En su primera época (siglo XIX) fueron tres fascículos que vieron la luz en 1888, editadas separadamente pero con fecha conjunta (1888) e idéntico tamaño (25 x 16 cm), con el título de “Ateneo Paraguayo/Composiciones literarias”.

Un estudio pormenorizado de ellas lo hace Raúl Amaral en su artículo “El Primer Ateneo Paraguayo en la Cultura Nacional”, publicado en la Revista del Ateneo en junio de 1973, la número 5 correspondiente al volumen No. 3.

En la segunda época (1895 -1933), aparecen la “Revista del Instituto Paraguayo” y los “Anales del Gimnasio Paraguayo”.

El primer número apareció en octubre de 1896, al año siguiente de la fundación del Instituto. Ha realizado un interesante trabajo hemerográfico Margarita Kallsen, ex directora de la biblioteca Pablo VI de la Católica de Asunción.

Desde 1917, el Gimnasio edita su revista, llamada “Anales del Gimnasio Paraguayo”. Es clara la influencia francesa en la denominación “Anales”. Fueron en total 23 entregas.

Luego de algunas interrupciones, en 1928 la comisión directiva presidida por Fernando Centurión resuelve su reaparición, encargándose de su redacción los doctores Adolfo Aponte, Rodolfo Ritter, Juan León Mallorquín y Tomás Osuna, y los artistas plásticos Juan Anselmo Samudio y Modesto Delgado Rodas como directores artísticos.

Con la fusión del Instituto Paraguayo y el Gimnasio Paraguayo en diciembre de 1933, aparece nuevamente la denominación de Ateneo Paraguayo, iniciándose así su tercer periodo de vida institucional.

En 1940 reaparece la “Revista del Ateneo Paraguayo”. A lo largo de ocho años, que van de 1940 a 1947, aparecieron 19 números, según la cantidad obrante en la biblioteca del Ateneo. Es este el periodo de mayor frecuencia y asiduidad de la publicación.

No se tiene constancia de haber aparecido en la década de los años cincuenta.

Recién en los sesentas reaparece nuevamente, desde 1963 hasta 1965. En esta década cambia el ordenamiento de “Año” por el de “Volumen”, y la revista aparece lustrada por grabados vanguardistas de Lotte Schulz y Edith Jiménez.

En la década de los setentas, entre 1970 y 1973 aparecen cinco números agrupados todos bajo el Volumen 3”.

La revista No. 5 del volumen 3 correspondiente a junio de 1973 es la última de la que se tiene noticia, y lleva en su tapa, como digno homenaje al padre del teatro paraguayo, una fotografía de Fernando Oca del Valle.

Así, bajo la nomenclatura de Volumen 4 No. 1, 41 años después, nos complacemos en presentar nuevamente la publicación iniciada en 1888.

“La Revista del Ateneo Paraguayo vuelve porque algo insiste en presentar trabajos literarios de la comunidad paraguaya. Por eso la reeditamos. En su constitución misma estuvo la voluntad de difundir las creaciones artísticas de los paraguayos. Este es el algo que insiste. Y este algo tiene mucho que ver con el binomio creación – difusión” señala Genaro Riera Hunter.

Creación y difusión es un binomio necesario para el Ateneo y la comunidad paraguaya toda; es lo que mejor traduce, revela, hace visible la consistencia de la causa de la institución.

“Pudimos lograr conformar, para este número, un activo equipo de trabajo; un equipo en el que cada uno pudo poner lo mejor de sí al saber reconocer cada quien sus limitaciones y las aptitudes del otro. En este número publicamos ensayos y poesías. Esperamos que los intervalos no sean tan prolongados pero si lo suficiente como para alimentar la falta necesaria que estimula el seguir promoviendo la producción artística que el binomio creación – difusión asegura” explicó por último Genaro Riera Hunter.

 

REVISTA DEL ATENEO